Estados Unidos aún estaba aterrado por el 11-S, pero la invasión de Irak había provocado una oleada de protestas en todo el mundo a la que no era ajeno el país de las barras y las estrellas. George Bush afrontaba la reeleción con una férrea oposición y fue ahí donde vieron su oportunidad los componentes de Green Day, que apoyaron públicamente al candidato demócrata John Kerry.