Normalmente, conseguir la victoria en un reality show o, al menos, tener una participación destacada en él, es un aval seguro para el éxito. Pero no todos los que han salido bien parados de las Academias más famosas de la televisión han gozado luego del favor del público. Un buen ejemplo es Beth, representante española en el festival de Eurovisión tras su paso por la segunda edición de 'Operación Triunfo'. Con 'Dime', la catalana ocupó la octava posición en el certamen celebrado en Riga (Letonia), pero desde entonces su aventura musical no ha tenido demasiado eco. Discos como 'Otra realidad' (2003) o 'My own way home' (2006) no han servido para consolidar a una mujer que se ha tenido que refugiar en otros campos como el teatro o la televisión.