En numerosas ocasiones, las estrellas de la música han chocado con la intransigencia de las autoridades religiosas. Es lo que le ocurrió a Shakira, cuyo movimiento de caderas escandalizó a los defensores del islamismo más radical en Afganistán. El ministro de Cultura de aquel país censuró los contoneos de la colombiana por ir en contra de las creencias de la gente de su país. Más tolerantes fueron en Egipto, donde la artista de Barranquilla pudo lucir el ombligo sin suscitar demasiadas críticas.