Sus apariciones televisivas empezaron a ser habituales y las cantidades ingresadas por estas alcanzaron cifras récord en la historia del medio. Paralelamente a su imparable ascenso a la fama mundial, algunos sectores conservadores de la sociedad estadounidense se opusieron con tesón tanto al personaje como a su música, que tildaban de pervertida e inmoral, en particular a raíz de su celebérrimo movimiento de cadera, cuyo impacto fue tan inmediato que el cantante recibió el apodo de 'Elvis pelvis'.