El 1 de abril de 1984, justo antes de cumplir los 45 años, Marvin Gaye, uno de los talentos más grandes que ha dado el soul, recibía el disparo mortal efectuado por su propio padre tras una agria discusión. El arma se la había dado el propio cantante unos meses antes. Miles de personas lloraron una pérdida irreparable.