La belleza y atractivo de la madrileña hicieron de su cara la protagonista de numerosas campañas publicitarias, poniendo incluso la voz en algunas de ellas. A estos le siguieron anuncios para coches o desfiles en pasarelas de moda. El filón Edurne era evidente y la cantante supo aprovechar el momento para hacerse una indispensable de la pequeña pantalla.