Y entonces llegó su primera incursión en la Isla Blanca, que convirtió como su residencia. Las fiesta de Ibiza convertían a Guetta como uno de los incondicionales con su sesión 'Fuck me I'm famous': "Cuando se me ocurrió el nombre...¡yo no era famoso! Y también estaba casado, y Dios me libre de ponerle una cornamenta gigante a mi mujer. Todo empezó como un chiste sobre mi antiguo modo de vida. En el club Bains-Douches trabajaba como promotor y DJ, y siempre había famosos y un ejército de lobas dispuestas a llevárselos al huerto. Hacíamos broma sobre eso."