Desde que conociese al saxofonista Jason Rae en aquel club de Jazz donde se ganaba algún dinero para sus gastos de universidad, Corinne encontró la felicidad que culminaba en su matrimonio en 2001. Una felicidad a la que se sumaba su reciente éxito profesional y que se veía truncada un 22 de marzo de 2008, cuando su marido aparecía muerto en casa de un amigo debido a una mezcla de metadona y alcohol.