Tras las insistencias de su actual manager, Bob Miller, Corinne finalmente aceptó a grabar en solitario, "No estaba segura del valor de mis canciones. Tampoco quería ser una diva del soul, como pretendían algunos: es un estereotipo racial que no me satisface." Logró un contrato discográfico con la omnipotente EMI, sacando su primer sencillo 'Like a Star'. El nuevo fenómeno del jazz había empezado a gestarse.