No hay película histórica o fantástica que se precie sin los gorgoritos de la irlandesa Enya en sus escenas. La compositora logró como nadie que las lágrimas de miles de espectadores manasen a borbotones con 'Now we are free', de la épica Gladiator. Una cantante experta en aunar voz y sentimiento y que se ha vuelto imprescindible en las superproducciones hollywoodienses.