Las bandas sonoras salen de sus madrigueras, dejan su papel de meras acompañantes y alcanzan una entidad propia de igual o mayor éxito que las películas de las que van del brazo. Y si esto se cumple con la banda sonora de Alice in Wonderland, Avril Lavignese debe estar frotando las manos. En tan solo un fin de semana, la versión de Tim Burton de la niña más famosa de la literatura infantil recaudó 116,3 millones de dólares. Una impresionante cifra a la que pone canto de victoria la también antaño niña mimada del punk rock.