La chica mala del pop británica tiene entre sus costumbres la de agarrarse unas buenas melopeas que le hacen carne de cañón para los paparazzis que la siguen ahí donde va. En la foto Lily Allen, en la entrega de los Premios Glamour UK, donde apareció tan inocente con su peluca rosa y su vestido de niña buena. Se fue a casa con el premio y una buena resaca de regalo. En este vídeo, en una actuación en Brasil en la que la interprete de 'Fuck You' decidió echar mano de las espirituosas.