La reina del 2009 se vino a tierras españolas, más concretamente a Ibiza, para tener una de sus actuaciones más sonadas. Lady Gaga acudía a la discoteca Wonderland Eden para hacer un concierto privado, sólo para algunos privilegiados, y acababa la noche en una de las haimas del local con una botella en los labios y dando tumbos por la arena. Un 'Bad' trago el de la newyorkina.