Otra de las ventajas de los concursos musicales televisivos, es que acercan géneros al gran público que, de no ser por ser retransmitidos en un programa con miles de seguidores, no tendrían la aceptación que en la actualidad tienen. Esta es la hazaña del tenor Paul Potts, que con una música para minorías como es la ópera, se alzó con el primer puesto del programa Britain's Got Talent. Con ello logró pasar de vendedor de teléfonos móviles a superestrella mundial, logrando que canciones como 'One Chance' llegasen al primer puesto de las listas.