Claro que los músicos no son siempre los damnificados por la ira desatada de los fans. A veces son ellos los que protagonizan la agresión, como le ocurrió a Amy Winehouse, que fue detenida por la Policía británica tras propinar un cabezazo a un individuo en un bar de Londres. También golpeó a una fan que trató de agarrarle el pelo durante un concierto que ofreció en el festival de Glastonbury.