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Sexo, drogas y rock and roll

13/3/2008

Tan polémica como genial, Amy Winehouse es la última en hacer honor a un lema que es a la música lo que el 'luces, cámara, acción' al cine. Repasamos los chicos y las chicas malas del mercado discográfico
Óscar Bellot


en busca de redención

Mientras arrecian los palos, ella no para de recibir premios. Amy Winehouse, la última revelación del soul, se ha convertido en la última 'chica mala' del mercado discográfico, tan criticada por sus problemas con las drogas como vanagloriada por su voz, la misma que le ha permitido encumbrarse en las listas de ventas de todo el mundo gracias a temas como 'Rehab' o 'Addicted', ambos pertenecientes al disco 'Back to black'.

Criada en los suburbios de Southgate, en el norte de Londres, la historia de Amy Winehouse es la de una mujer condenada a ser denigrada en los tabloides británicos mientras las revistas especializadas le dedican continuas loas.

'Back to black' ha logrado vender ocho millones de copias, el público abarrota sus conciertos, pero Amy Winehouse no puede evitar continuos tropiezos. Una de sus crisis se desató cuando supo que su marido, Blake Fielder, había sido encarcelado, ante lo que ella respondió afirmando que se suicidaría si no le dejaban en libertad. Poco después ambos admitieron que eran adictos a la cocaína y a la heroína e ingresaron en un centro de rehabilitación.

Para entonces la familia de Amy Winehouse ya había visto a la artista esnifando cocaína en pleno concierto y esta se habia visto obligada a cancelar parte de la gira promocional de 'Back to black'. Ante esta situación, las autoridades estadounidenses le denegaron la entrada al país de las barras y las estrellas y la cantante tuvo que actuar vía satélite en la gala de los premios Grammy, ceremonia en la que se hizo con cinco galardones.

Otro que ha estado continuamente en la picota a lo largo de los últimos meses ha sido Pete Doherty, integrante del grupo Babyshambles. Británico como Winehouse, Doherty fue un alumno aventajado sometido a la estricta disciplina militar de su padre, oficial del ejército.

Doherty dio sus primeros pasos en el mundo de la música con The Libertines, grupo que completaban Carl Barat, Gary Powells y John Hassall. Temas como 'What a waster' o 'I get along' llevaron a algunos críticos a compararles con bandas míticas como los Sex Pistols o The Clash. Sin embargo, el fantasma de las drogas no tardó en aparecer. Doherty llegó a robar a su compañero Carl con el fin de comprar heroína y el mánager del grupo le internó en un monasterio de Tailandia. De poco sirvió, ya que Doherty escapó a los tres días.

En 2004 The Libertines publicó su último disco. Tratando de mantenerse en lo más alto, Pete Doherty fundó Babyshambles, pero tuvo que soportar que algunos de sus antiguos fans prefiriesen trasladar su fidelidad al nuevo grupo de su otrora amigo Carl Barat, Dirty Pretty Things.

Mientras tanto, Doherty inicio una relación sentimental con la modelo Kate Moss, a la que arrastraría a su turbulento mundo. Unas fotos en las que Moss aparecía consumiendo cocaína dieron la vuelta al mundo y le costaron a esta algún que otro contrato publicitario. El músico fue cazado por el diario 'The Sun' mientras se inyectaba cocaína en la habitación de un hotel de Tailandia. La polémica fue tal que la pareja llegó a romper. Otras 'hazañas' de Doherty fueron lanzar sangre con una jeringuilla a un cámara de televisión en Berlín o pasarle droga a una joven seguidora que estaba aparentemente inconsciente.

Buscando el norte se halla también Britney Spears. Hizo bailar a los adolescentes con su 'Baby one more time' y cultivó una imagen prácticamente angelical -presumió de virginidad hasta la saciedad-. Pero su matrimonio con Kevin Federline fue el comienzo del declive. En enero de 2008 fue internada en un hospital y desde entonces su inestabilidad mental ha quedado sobradamente demostrada. Quizás 'Blackout', su nuevo disco, le devuelva a la senda correcta.