Las nuevas divas de la música
17/4/2008
La sensual Rihanna, la polémica Amy Winehouse o la dulce Alicia Keys tienen una cosa en común: buscan coronarse como las nuevas reinas de la música. Analizamos sus opciones.
Óscar Bellot
a por el cetro de la música negra
Aretha Franklin se ganó el apodo de 'reina del soul' a mediados de los años sesenta. Mientras su país se desgarraba en medio de las luchas raciales y Martin Luther King soñaba con una América en la que blancos y negros conviviesen en paz, ella, que nació en Memphis (Tennessee, Estados Unidos), el mismo lugar en el que el reverendo sería asesinado, marcaba época a base de una poderosa voz y unas letras en las que resonaba el espíritu de los antiguos cantos de los esclavos.
Desde entonces, otras artistas de color han tratado de recoger el testigo, cada una con sus armas. Tina Turner apostó por los ritmos más eléctricos y la fuerza del directo, mientras que Whitney Houston se apoyó en sus privilegiadas cuerdas vocales para inmortalizar temas como el 'I will always love you' que resonaba en 'El guardaespaldas' (Mick Jackson, 1992), filme que ella misma protagonizó junto a Kevin Costner.
Ahora, un trío de jóvenes y sensuales cantantes afroamericanas se disputan el cetro de la música, aunque sus registros están en polos opuestos del espectro artístico. Hablamos, claro está, de Rihanna, Beyoncé y Alicia Keys.
De todas ellas, la heredera natural de Aretha Franklin y Whitney Houston es Alicia Keys, la única que hace 'música negra' propiamente dicha. La neoyorquina maneja como pocas el piano y ha encandilado a medio mundo con su sabia combinación de soul, hip hop y jazz. Por eso la prensa no tardó en colgarle la etiqueta de 'nueva reina del soul'. Entre sus hazañas se cuentan cinco premios Grammy ganados en una sola noche, algo que han conseguido artistas como Norah Jones y Lauryn Hill. Además, tiene en su favor otra cosa con la que no cuentan ni Beyoncé ni Rihanna: ella compone la mayoría de sus canciones.
Beyoncé y Rihanna, por su parte, se han apoyado en el marketing y en sus explosivos físicos para abrirse camino en una industria que las cuida como oro en paño, lo que no es óbice para reconocer su talento.
Mucho más asentada, la primera saltó a la fama con Destiny's Child, uno de los grupos femeninos de R&B más exitosos de finales del siglo XX y comienzos del XXI. 'The writing's on the wall', su segundo disco, vendió más de diez millones de copias y 'Survivor', el tercero, casi igualó ese registro. En 2001, Beyoncé se hizo con el premio ASCP a la Mejor Compositora Pop del Año, siendo la primera mujer afroamericana en obtener tan preciado honor.
Cuando Destiny's Child anunció su separación, una legión de seguidores quedó asolada, pero no tardaron en mostrar su fidelidad a Beyoncé, cuyo debut, 'Dangerously in love', publicado en 2003, le reportó cinco premios Grammy. En su favor juega su caracter polifacético. El público se ha acostumbrado a verla en la gran pantalla, con actuaciones solventes como la de 'Dreamgirls' (Bill Condon, 2006).
La última en llegar, Rihanna, ha sido la que ha tenido un ascenso más meteórico. Auspiciada por sus sensuales contoneos, ha colocado 'Umbrella' en lo más alto de las listas de ventas con apenas veinte años. Ese dato, su edad, es una baza a su favor, pero también podría convertirse en un hándicap si sus representantes no saben cuidarla con mimo. La caribeña fue designada como Mejor Artista de R&B en los MTV Europe Music Awards de 2006, a lo que se suma su galardón como Artista Femenina del Año en los Billboard Music Awards. ¡Y pensar lo que podría haber pasado si Britney Spears no hubiese rechazado 'Umbrella' cuando se la ofrecieron!





