Vetusta Morla se dispone a dar el salto
16/4/2008
El grupo madrileño ha sacado su primer disco, 'Un día en el mundo', tras nueve años de intenso trabajo creativo, durante los cuales ha ofrecido directos en diversas salas.
Cristina Gómez
Todo sobre sus temas
En vuestra página web pone que vuestras canciones son enigmas cuya clave solo la tiene quien las escucha, que es invitado a llenar por sí mismo los espacios en blanco. ¿Añadirías algo más a la definición de vuestra música?
En cuanto a lo que pretendemos mostrando los temas que componemos, esa frase resume lo esencial. Se trata de involucrar y sugerir para que los que escuchan la canción pasen a formar parte de ella. Procuramos no desvelar a menudo la intención original de las letras, para no estropear esa magia que consiste en que cada uno las complete según lo que ha vivido o según lo que siente o piensa. Intentamos que las canciones se alimenten de la interpretación que los demás hacen de ellas y se conviertan así en algo más complejo, más bello, que se conviertan en un proceso en desarrollo que pertenece a todos, lo mismo al que escribe que al que escucha. Cuando recibimos el feedback del público en un concierto o cuando, por ejemplo, nos llega algún correo electrónico en el que alguien relaciona una de nuestras canciones con algún momento de su vida, son algunos de los momentos en que recibimos la recompensa.
¿No os da miedo perder vuestra independencia y relativo anonimato?
Yo creo que cuando tienes una exposición pública y cuando aspiras a que tus canciones formen parte de la vida de la gente, tienes que renunciar necesariamente a una parte de tu independencia y tu anonimato. Sucede desde el momento en que tienes que aprender a trabajar en equipo, por ejemplo en una banda, parte de tu independencia, parte de tus ideas propias, de tu ego y de tu intimidad casi, las tienes que sacrificar para que todo funcione correctamente. Al fin y al cabo, contando cosas de ti mismo en las canciones en cierta forma te desnudas y te colocas en una posición vulnerable. Todo esto está bien siempre que no supere unos límites razonables y en nuestro caso no parece que esos límites se vayan a superar a corto plazo. En cuanto a la independencia, ahora mismo nosotros controlamos todo el proceso a través del sello que hemos creado, Pequeño Salto Mortal. Y en lo del anonimato pues todavía no nos paran por la calle ni nada parecido.
¿Qué buscáis con la creación y publicación del disco: llegar a más gente, resumir vuestra trayectoria, investigar nuevas formas de hacer música?
En cierto modo 'Un día en el mundo' resume nuestra trayectoria. Imagino que cualquier debut de una banda con cierto recorrido lo hace de alguna manera. Es un resumen condensado en 12 canciones de quiénes somos y cómo hemos llegado hasta aquí, aunque tampoco se puede decir que sea exactamente un grandes éxitos de esta década de vida de Vetusta Morla.
¿Nos podrías hablar un poco de la letra de la canción 'Un día en el mundo'?
La norma de no desvelar demasiado sobre el significado concreto de las letras funciona un poco también a nivel interno. Así que os puedo dar sólo mi interpretación de 'Un día en el mundo': es una letra irónica, casi ácida y mordaz, un texto sobre heridas de combates cotidianos y esclavitudes mentales. Pero esta es sólo mi visión, cada cual ha de buscar la suya propia.
¿Qué es lo que más os gusta de los directos? ¿Y lo que menos?
Lo mejor de los directos es el intercambio de energía que se establece con la audiencia. Subes a tocar y comienzas a transmitir, comienzas a soltar las canciones según las sientes tú. Eso llega al público que interpreta las canciones según lo que ellos sienten y te devuelven la energía. Así tus canciones han generado en tiempo real una respuesta emocional que recibes instantáneamente y que influye a la hora de seguir tocando. El círculo se repite a lo largo de todo el concierto con cada canción, pero nunca es igual, siempre sucede de un modo diferente y eso es también muy estimulante. Lo único malo de los conciertos es recoger los cacharros y cargar la furgoneta una vez ha terminado.
El título de una de las canciones, 'Saharabbey road', parece inglés. ¿Cantáis en lengua inglesa?
No, todas nuestras canciones son en castellano. Es una de nuestras señas de identidad, intentar escribir textos en nuestro idioma que sean interesantes y que, aun escritos en castellano, estén en un contexto musical de pop rock anglosajón. Es un reto, porque ajustar la métrica y la musicalidad de las palabras a unos ritmos y unas melodías pensadas para el inglés, es complicado. Pero si lo consigues es muy gratificante. Además, la elección del castellano tiene que ver con que es el único idioma que dominamos lo suficiente como para contar las cosas que queremos contar del modo en que queremos hacerlo. En cuanto al título de la canción a la que te referías, 'Saharabbey road' es en realidad un juego de palabras que no tiene que ver con el contenido de la canción sino con su forma. 'Saharaui' porque el tema utiliza un patrón rítmico característico de algunos géneros de la música tradicional saharaui y africana en general. 'Abbey road', el título de un disco de los Beatles, porque las armonías nos parecieron muy beatlelianas y las guitarras nos recordaron mucho a George Harrrison. Juntas 'saharaui' y 'Abbey road' y tienes 'Saharabbey road'.
¿Cuál es el hilo conductor, si lo hay, de las doce canciones que componen el álbum?
No hay ningún hilo conductor preconcebido en el álbum, más allá de que todas las canciones reflejan nuestro modo de ver las cosas que suceden en nuestro entorno, cercano o no. Pero aunque no sea un disco de estos que llaman "de concepto", al escuchar las canciones de principio a fin y en el orden en que aparecen, nosotros percibimos que cuentan una historia coherente. Parece que los temas comparten personajes y que existe una narrativa que comienza con una introducción, 'Autocrítica', en la que se presentan los instrumentos/personajes uno a uno y hace una declaración de intenciones. Tiene una conclusión festiva con 'Saharabbey road' y con 'Al respirar', un epílogo, una promesa, una especie de continuará. Ahora bien, nada de esto ha sido premeditado, ha sido más bien uno de los afortunados hallazgos que hemos hecho durante la grabación del disco, un descubrimiento tan aleatorio como fabuloso.
¿Qué es lo que os hace más ilusión de esta gira de conciertos que comenzáis? ¿Lo veis como un reto diferente a otros que hasta ahora os habíais impuesto?
Lo que más ilusión nos hace es pensar precisamente en ese intercambio de energías con la audiencia que antes comentábamos. El proceso de grabación es algo muy hermético y necesitamos que el público nos vuelva a poner en perspectiva, necesitamos devolver las canciones de 'Un día en el mundo' al lugar de donde salieron: el escenario. Sí, es un reto diferente porque esta vez va a ser mucho más intenso y continuado y nos va a permitir viajar más y tocar en muchos lugares a los que antes no habíamos llegado.



