Vetusta Morla se dispone a dar el salto
16/4/2008
El grupo madrileño ha sacado su primer disco, 'Un día en el mundo', tras nueve años de intenso trabajo creativo, durante los cuales ha ofrecido directos en diversas salas.
Cristina Gómez
Hemos tenido la oportunidad de hablar con Vetusta Morla sobre su trayectoria profesional, su visión de la música y sus proyectos de cara al nuevo futuro que se les abrirá, sin duda, tras la publicación de su primer álbum, 'Un día en el mundo'. Pucho (voz), David 'El indio' (batería y coros), Álvaro B. Baglietto (bajo), Jorge González (percusiones y programaciones), Guillermo Galván (guitarras y coros) y Juan Manuel Latorre (guitarras y teclados) son los protagonistas de esta nueva aventura.
¿Cómo fueron vuestros inicios hace casi una década?
El comienzo sucedió en los baños del gimnasio del instituto en el que estudiábamos. Se formó un grupo de una manera bastante improvisada y espontánea para actuar en un evento que organizó el centro. Más tarde ese grupo se escindió y parte de sus miembros fundaron Vetusta Morla, que ofreció su primer concierto el penúltimo día de 1998. Desde entonces la banda ha ido evolucionando y sufriendo algunos cambios de formación. Supongo que la historia es similar a la de muchas bandas: primero te reúnes con unos amigos, sólo por diversión. Luego empiezas a dar unos conciertos y a hacer unas maquetas sin demasiadas pretensiones y cuando ves que la cosa funciona, que hay cierto interés, intentas hacer algo más serio. A lo largo de los años hemos ido creciendo, detallando nuestra identidad sónica y lírica y estableciendo un vínculo personal entre nosotros que, a estas alturas, ya es irrompible, independientemente de lo que suceda en el futuro con el proyecto.
Vetusta Morla, la tortuga anciana de 'La historia interminable', vivía en el pantano de la tristeza ¿Vuestras canciones nacen allí?
Algunas sí, nacen en el pantano de la tristeza, otras en las cumbres de la euforia, en el valle de la esperanza, en la cueva de la ironía o en las llanuras de la melancolía. La geografía emocional de Vetusta Morla es muy variada y, además, cada cual puede dibujar el mapa a su gusto.
¿Nos podéis hablar del proceso de composición de vuestras canciones, tanto en la música como en la letra? ¿Qué prima en ellas?
Habitualmente el embrión de los temas se perfila con una guitarra y la melodía de la voz. Más tarde ese primer boceto se lleva al local y se trabaja entre todos, de manera que cada canción nos pertenece a los seis porque cada uno ha ayudado a construir el resultado y final y ha puesto su creatividad en los arreglos. Lo normal es que primero surja la música y sobre ella se encaje la letra. Lo ideal para nosotros, sin embargo, es cuando hemos conseguido que la música y el texto aparezcan de forma simultánea porque la relación entre ambos es entonces mucho más natural. De todas formas, el proceso por el que brota la chispa de una nueva canción es misterioso, diferente en cada caso y nunca sabes si sucederá en casa, en un autobús, en la ducha o en el local de ensayo. Por eso es bueno tener siempre a mano un bloc de notas.
¿Ahora que tenéis un disco en el mercado vuestros conciertos serán diferentes? Lo digo porque en la portada de vuestro nuevo disco un niño pasa de un tramo a otro. ¿Es lo que estáis haciendo vosotros con vuestra carrera? ¿Queréis seguir en la misma línea, pero marcar un antes y un después de 'Un día en el mundo'?
Los conciertos seguirán siendo igual de intensos, entre otras cosas porque el álbum sale del directo y no al revés. Lo que sí es verdad es que la imagen de la portada resume bastante bien el álbum y el momento en el que nos encontramos. Aparece un niño que salta entre dos bancos en un muelle junto al mar. El cielo y el mar son inmensos, inabarcables. Pero el niño no parece darse cuenta, está concentrado en su pequeña aventura del día, saltar de un banco a otro. Para otros será algo nimio, pero para él es su gran audacia, la odisea de esa jornada. En parte, editando este álbum, nos sentimos de un modo similar a ese niño. No volverá a ser el mismo después de ese salto, pero no es tampoco un cambio radical, es un pequeño paso adelante, un capítulo más dentro de una historia mayor, una etapa que se ha desarrollado de forma natural dentro de una evolución larga.
Una pregunta obligada, ¿por qué os habéis decidido a sacar un disco después de nueve años de actuaciones en directo?
En este nuevo trabajo, además, algunas de vuestras canciones han sido versionadas, ¿no es así?
Aunque grabar un LP siempre ha sido un sueño, como para cualquier banda, lo cierto es que sólo se ha presentado como un objetivo factible desde hace unos dos años. El resto del tiempo hemos hecho lo que, al final, resulta que es lo más importante: componer canciones, tocar y vivir experiencias. Construir un universo y un lenguaje que sintiéramos propio. Ya en anteriores ocasiones habíamos pasado por un estudio de grabación pero esta es la primera vez que sentimos que lo que ha quedado enlatado en el CD hace justicia a ese universo particular que hemos conseguido crear sobre el escenario. El mérito hay que atribuirlo también a nuestros socios y productores, Manuel Colmenero y Javibu Carretero, que han sabido entender que acercar nuestro sonido a la inmediatez y la naturalidad es lo que la banda necesitaba en este momento. Han sabido ejercer de productores a la antigua usanza, es decir, no como super-estrellas tipo Mark Ronson o Timbaland que lo controlan todo y son el centro de atención, sino trabajando como una pieza más del puzzle. Un engranaje cuya tarea es saber mejor que tú mismo lo que te conviene, comprender el espíritu de la música que manejan e imaginar junto a la banda el sonido que mejor refleje ese espíritu. Pensábamos que algunas canciones de anteriores etapas merecían la oportunidad de someterse a este nuevo enfoque y por ello revisamos y volvimos a grabar algunos de esos temas para el disco 'Un día en el mundo'.
¿Cómo se ha ido formando vuestro público? ¿Se puede decir que vuestros seguidores tienen un perfil o los hay de todo tipo?
El público se ha ido enganchando a nuestra música poco a poco y sobre todo gracias al boca a boca. El método más antiguo sigue funcionando en su versión más convencional o en su versión digital en Internet. Hemos ido ofreciendo conciertos con cierta regularidad y hemos tenido la inmensa suerte de contar con una audiencia muy generosa que ha compartido su interés por Vetusta Morla con sus allegados. En cuanto al perfil tipo del oyente, no estoy muy seguro de que exista algo así. Hemos conocido seguidores de edades muy distintas aunque sí es cierto que en general no se trata de personas demasiado jóvenes, son gente de 25 a 35 años, más que adolescentes. Pero en realidad hay de todo, también algunos ancianos y niños. Y eso es genial.



